El Prof. Germán Acevedo nos muestra que educar con propósito en la era de la inteligencia artificial implica reconocer que no podemos seguir enseñando de la misma manera, porque mientras desaparecen empleos y surgen otros, también cambia el sentido de lo que significa aprender. La IA no puede enseñar con propósito, pero nosotros sí, formando criterio y orientando su uso, porque el problema no es la herramienta sino la ausencia de guía; prohibirla solo genera clandestinidad académica. El verdadero riesgo no es la tecnología, sino dejar de pensar y caer en la superficialidad, en la ilusión de competencia y en respuestas sin comprensión. Por eso, el reto es aprender a aprender, adaptarnos rápidamente y transformar el paradigma evaluativo desde una gobernanza académica consciente. La innovación no está en la tecnología, sino en la pedagogía, en valorar lo que ocurre en el aula y en entender que la IA no reemplaza docentes, sino prácticas que no evolucionan. Sobre el algoritmo, siempre estará el sentido humano.


